La industria bancaria en Europa está experimentando una tremenda transformación enfocada hacia un ecosistema de innovación que a su vez genera un potencial de crecimiento para la economía global. En los últimos años los bancos europeos han logrado dar pasos de cara a su transformación-empujados por el contexto macroeconómico de tipos de interés en mínimos históricos, el estancamiento del crédito y por una pandemia sin tregua- que hoy en día le permite estar relativamente preparados para afrontar los grandes retos del 2021. Aquellos que con anterioridad habían logrado superar sus sistemas legacy, poner en marcha alianzas estratégicas con Fintechs y lanzar nuevos modelos de negocio, afrontarán el año con ventaja.
Algunos de los retos a los que se enfrenta la industria bancaria definirán el destino del sector y el de sus actores en el 2021:
Recuperar niveles razonables de rentabilidad
Las crisis siempre han tenido un efecto significativo en el desempeño de la industria bancaria y la pandemia no parece ser la excepción. Recuperar la rentabilidad se convierta en un desafío crítico para el sector especialmente en el entorno actual de tipos bajos de interés. De persistir los niveles bajos de rentabilidad se vería limitada la capacidad de la industria para generar capital de su propia operativa de negocio lo que a su vez dificulta la creación de reservas, limita su capacidad para financiar el crecimiento y aumenta potencialmente sus costos de obtener capital de fuentes del mercado. Para evitar entrar en este ciclo, en el corto plazo los bancos podrían beneficiarse de ser el canal de apoyo de liquidez durante y posterior a la crisis y así tener acceso a las reservas del banco central. Además, deberán tomar medidas que pueden ayudar a mejorar esa rentabilidad como la mejora de la solvencia, la reducción de los activos improductivos, buscar fusiones bancarias y seguir invirtiendo y apostando por la innovación.
El reto de la transformación digital
La evolución hacia la digitalización está teniendo un gran impacto en el sector bancario. La demanda de los clientes y las expectativas inspiradas por la tecnología son factores decisivos en las tendencias bancarias. La digitalización permite una mayor eficiencia, una mejor gestión de riesgos y una mayor creación de valor para los clientes. El cliente elige el canal que más le conviene, según el momento, el producto o la mayor conveniencia: oficina, cajero, teléfono, banca online, etc. Este principio ha cambiado la manera en que los usuarios de servicios financieros interactúan con las entidades que prestan los servicios. Los nuevos nativos digitales o millennials ya han abierto el camino a este cambio de comportamiento de los clientes. COVID-19 ha terminado de empujar a los consumidores a sentirse más cómodos realizando transacciones financieras en móviles y a través de aplicaciones sociales, y ahora será prioritario para los bancos ofrecer nuevos servicios que satisfagan, de una manera sencilla y segura, estos y los nuevos patrones de comportamiento.
Hacia unos nuevos modelos de negocio
La banca tradicional tendrá que elegir entre atender solo aquellas necesidades básicas bancarias, jugando un mero papel de ‘utility’ o servicio público básico, en un entorno protegido de la competencia por el regulador, o bien transformarse de manera profunda para sobrevivir en un mundo mucho más competitivo, y triunfar en unos nuevos modelos de negocio, de alto valor añadido, bien remunerados, que apenas comenzamos a vislumbrar. La definición misma de su función y la naturaleza de sus servicios será probablemente el punto en el que confluyen el resto de retos. Todo pasa por cómo se pueden digitalizar más la actividad y los productos bancarios. Una de las grandes fortalezas de la Banca es la gran cantidad de información de la que dispone de sus clientes y por lo tanto se considera un posible nuevo modelo de negocio la posibilidad de vender servicios, especialmente a empresas, de comportamiento de clientes.
En conclusión, la revolución que vive el mundo de los servicios financieros está forzando a los bancos a reinventarse a sí mismos. Aquellos que en su hoja de ruta han incorporado un proceso de transformación e innovación digital se convierten cada vez en mejor banco para sus clientes y seguirán adaptándose al cambiante ecosistema garantizando así su supervivencia y relevancia en esta nueva era.